Demanda y recomendación en Estados Unidos

En 1994, el Departamento de Trabajo e Industria de Washington, concedió una demanda de indemnización laboral a favor de un trabajador de la empresa de aluminios Kaiser: el cáncer que padecía fue causado por la exposición a campos electromagnéticos en su trabajo. En 1989, la Oficina de Evaluación Tecnológica del Congreso de Estados Unidos, emitió un informe que advertía que "los campos eléctricos y magnéticos producidos por los sistemas de energía eléctricas pueden conllevar peligros para la salud y causar alteraciones biológicas". Tras algunos estudios, la Agencia de Protección Medioambiental reconoció, en 1990, que es posible que "exista un vínculo entre los campos electromagnéticos generados por los cables de alta tensión y el desarrollo del cáncer".

El límite de seguridad de los campos magnéticos emitidos por las torres de alta tensión es de 2,0 miligauss. Es el recomendado por el Consejo Nacional de Protección Medioambiental de Estados Unidos. En Suecia se han realizado estudios en los que se descubrió que niños expuestos a más de 3,0 miligauss tenían cuatro veces mayores probabilidades de presentar tumores y leucemia. En 1992, el doctor danés Jorgen Olsen advirtió que el riesgo de presentar leucemia infantil, linfoma y tumores cerebrales, aumentaba cinco veces más en las personas "que vivían cerca de una línea de alta tensión, expuestos a radiaciones mayores a 4,0 miligauss".