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Sentencia Murcia contra Iberdrola

En el año 1997, Raúl de la Rosa realizó una medición de campos electromagnéticos ante notario en Murcia. La vivienda, propiedad de Francisco Hernández, estaba situada sobre un transformador eléctrico de la misma compañía.

Las mediciones realizadas indicaban diferentes valores según la zona de la vivienda. Las dosis máximas encontradas rondaban los 1.000 nanoteslas. Al terminar la medición Francisco Hernández, su mujer y sus dos hijos pequeños, los cuales padecían una serie de trastornos frecuentes, salieron de la vivienda y a los pocos días su salud se normalizó. Nunca más volvieron.

A los pocos días presentaron una demanda contra Iberdrola. Francisco Hernández ha demostrado a lo largo de todos estos años la valentía de enfrentarse a una macro compañía como es Iberdrola, con el simple apoyo de una cuantas "malas amistades" que trataron fundamentalmente de darle ánimo para seguir adelante.

La sentencia de primera instancia de Murcia condenó a la compañía a reducir el campo electromagnético que debía soportar esta familia a 300 nT, es decir más de 300 veces menos de lo que la ley actualmente permite. En el recurso que se presentó a la Audiencia Provincial, los jueces decidieron que, en vista de las pruebas científicas, estudios epidemiológicos, comparecencia de los expertos y peritos..., la familia no debía estar expuesta de ninguna manera a estos campos que se saben perjudiciales para la salud y, por tanto, sentenciaron que la única dosis admisible era la dosis cero, es decir la compañía debía eliminar absolutamente la radiación. Bien, trasladando el transformador, bien, apantallándolo, bien dando a los afectados otra vivienda de similares características o comprando la vivienda y no destinándola a vivienda ni oficinas.

La compañía, claro está, recurrió, pues en caso contrario esta sentencia firme podía crear una cierta jurisprudencia y que otros afectados por transformadores, líneas o subestaciones eléctricas que estuvieran sometidos a campos electromagnéticos, podrían solicitar ante los juzgados que se les aplicase dicha sentencia y las disposiciones que los jueces habían determinado.

Desde aquella sentencia segunda han pasado muchos años, cerca de nueve, desde que se realizó la medición ante notario. Finalmente, el día 5 de Octubre de 2005, el Tribunal Supremo ha hecho firme la sentencia de la Audiencia Provincial, dando la razón a los afectados por radiaciones electromagnéticas de extremada baja frecuencia. Un hito histórico que esperemos sirva para que los miles de afectados por radiaciones electromagnéticas puedan liberarse de esta nociva radiación que invade sus hogares sin su permiso.

Por fin disponemos de una sentencia ratificada en el Tribunal Supremo que dice claramente que la población no tiene por que estar expuesta a radiaciones que suponen una intromisión del cuerpo, del espacio vital y del domicilio para el lucro de una empresa privada.

Esperemos que en poco tiempo la absurda ley que actualmente regula el medio electromagnético en nuestro país recoja la lógica de esta sentencia y comiencen a aplicarse a los ciudadanos unos valores límite más acordes a la realidad.

Ver sentencia

 

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